A diferencia de una grúa viajera convencional que se apoya en la estructura de la nave, la grúa pórtico es un sistema de elevación autoportante; su estructura consta de una viga puente o portería, sostenida por patas rígidas que se desplazan sobre rieles en el suelo o superficies niveladas.
Este diseño permite que el polipasto recorra la viga de forma transversal, mientras que todo el pórtico se desplaza longitudinalmente cubriendo áreas de trabajo completas sin necesidad de columnas de apoyo intermedias.
Esta independencia estructural las convierte en la solución ideal para procesos en exteriores o naves donde no es posible modificar la estructura existente.